s.v. , VENIR, del lat. VENIRE 'ir', 'venir'. 1ª doc.: Cid. [...] En latín la distinción de sentido entre IRE y VENIRE era enteramente distinta de la que se ha impuesto en cast. mod.; VENIRE expresaba comúnmente lo que llaman los lingüistas el "aspecto determinado" e IRE el "aspecto indeterminado". Esto es: aquél expresa un movimiento encaminado a un lugar definido, en tanto que el movimiento expresado por IRE no tiende de por sí hacia un lugar preciso, más bien expresa el lugar por donde se va, la manera como se va, el propósito de la idea, etc. [...]. De esta manera, ire equivalía muchas veces más bien al sentido del cast. andar, mientras que venire expresaba movimiento hacia un ligar cualquiera que fuese la posición que respecto de él ocupase el sujeto hablante. Pero como en el lenguaje hablado de toda persona abundan sobre todo las frases de movimiento hacia el lugar que ella ocupa, es natural que en todas las lenguas romances se tendiera a relacionar VENIRE con los movimientos hacia ese lugar, empleo en el cual era imposible ya en latín echar mano de IRE, por su mismo sentido aspectual. [Corominas y Pascual, DCECH, vol. V, p. 770].